2ª REBAJAS

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Spagnolo y su forma de entender la moda masculina

Camisas de niño

La camisa es la prenda que un niño se quita antes si algo le molesta. Así que lo primero no es el dibujo ni el color: es el tejido y el cuello. Una camisa que raspa en el cuello o que tira en los hombros al levantar los brazos no se vuelve a poner, por bonita que sea.

Las nuestras salen de la línea de hombre en talla pequeña: los mismos tejidos —popelín, oxford, lino, dobby— con patrones pensados para que un niño pueda moverse.

Los tejidos

Popelín

El clásico de la camisa: liso, fresco y con esa caída limpia que hace que se vea arreglada. Es el tejido de las camisas de vestir y de las de cuadros y rayas de diario.

Oxford y micro oxford

Trama más visible y tacto más suave. Aguanta mucho mejor el lavado constante, que en una camisa de niño es exactamente lo que se le pide. Es la más práctica para el colegio.

Lino

El más fresco que existe, y en verano no hay discusión. Se arruga, pero en un niño eso importa poco porque se va a arrugar igual. La gama completa está en camisas de lino de niño.

Dobby y fil a fil

Los tejidos de vestir de verdad: lisos, con brillo sutil y con cuerpo para que el cuello aguante firme bajo una corbata. Son los de ceremonia y comunión.

Seersucker

El tejido rugoso de verano, que no toca la piel en toda su superficie y por eso da sensación de frescor. Y tiene una ventaja práctica evidente: al ser rugoso de origen, la arruga no se ve.

Los cuellos

El cuello clásico con entretela es el que aguanta el nudo de la corbata en una ceremonia. El button-down, con los botoncitos en las puntas, se mantiene en su sitio sin corbata y es el más práctico para el día a día. El cuello mao quita la corbata de la ecuación, que en un niño pequeño es una ventaja real. Y la cubana, de cuello abierto, es la camisa de verano que se lleva por fuera y sin nada al cuello.

La talla

La medida que manda es el contorno de cuello, y después el largo de manga. Con el cuello abotonado deben caber dos dedos entre el cuello y la piel: ni más, porque baila, ni menos, porque aprieta y entonces no se abotona nunca.

El truco más fiable es medir en plano una camisa que ya le siente bien y comparar con la guía de medidas de cada ficha. Fiarse solo de la edad falla más de lo que parece.

Cómo lavarlas para que duren la temporada

A 30 grados, del revés y sin llenar el tambor, que es lo que evita las arrugas difíciles. Y sacarla en cuanto acabe el programa para colgarla húmeda: así se ahorra la mitad del planchado, que con camisas de niño es mucho.

Plancha primero el cuello por el revés, luego los puños, después las mangas y por último el cuerpo. Y evita la secadora: encoge el algodón y castiga las entretelas del cuello.

Con qué combinarlas

Con pantalón o bermuda para el día a día, y con jerséy de punto fino o chaleco encima cuando refresca. Para ceremonia, con el conjunto completo de trajes de niño para comunión.

Preguntas frecuentes

¿Qué talla de camisa le corresponde?
La medida que manda es el contorno de cuello, y después el largo de manga. Con el cuello abotonado deben caber dos dedos entre el cuello y la piel: ni más, porque baila, ni menos, porque aprieta y entonces no se abotona nunca. Fiarse sólo de la edad falla más de lo que parece.

¿Cómo acierto con la talla sin tenerlo delante?
Mide en plano una camisa que ya le siente bien —ancho de pecho de costura a costura y largo de manga desde el hombro— y compáralo con la guía de medidas de cada ficha. Es más fiable que cualquier tabla por edades.

¿Qué tejido elijo para el colegio?
Oxford o micro oxford. La trama es más visible y el tacto más suave, y sobre todo aguanta mucho mejor el lavado constante, que es exactamente lo que se le pide a una camisa de diario.

¿Qué cuello necesita para una comunión?
Cuello clásico con entretela: es el único que aguanta firme el nudo de la corbata. El button-down se mantiene solo pero sin corbata, y el mao quita la corbata de la ecuación, que en un niño pequeño es una ventaja real.

¿Cómo se lavan para no planchar tanto?
A 30 grados, del revés y sin llenar el tambor, que es lo que evita las arrugas difíciles. Y sácala en cuanto acabe el programa para colgarla húmeda: así se ahorra la mitad del planchado.

¿En qué orden se plancha una camisa?
Primero el cuello por el revés, luego los puños, después las mangas y por último el cuerpo. Y nada de secadora: encoge el algodón y castiga las entretelas del cuello, que es la pieza que sostiene toda la camisa.