Trajes de Niño para Comunión y Ceremonia

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Spagnolo y su forma de entender la moda masculina

Trajes de niño para comunión y ceremonia

Hay una foto de ese día que va a estar en el salón de tus padres durante los próximos treinta años. Por eso un traje de comunión no se compra igual que un pantalón del colegio: se elige pensando en cómo se va a ver en esa foto, y en que el niño aguante seis horas con él puesto sin querer quitárselo.

En Spagnolo lo hacemos con el mismo criterio de sastrería que la ropa de hombre, en tallas pequeñas: americana, pantalón y chaleco a juego, en tejidos con estructura y cortes que dejan moverse. Sirve para la comunión, para la boda a la que va de invitado y para la ceremonia que venga después.

El traje completo, pieza por pieza

La americana

Es la pieza que da la forma. En tejido con estructura, con la caída que hace que un niño de siete años parezca vestido y no disfrazado, y con un ajuste que no le impide levantar los brazos. Están todas en americanas de niño.

El pantalón

Corte clásico de sastrería, con pinzas y bolsillos que funcionan. Y el detalle que más importa y que nadie mira al comprar: la cintura lleva elástico interior ajustable. Eso es lo que permite comprar en febrero para una comunión de mayo sin jugarse la talla. En pantalones de vestir de niño.

El chaleco

La tercera pieza, y la que convierte un conjunto en un traje de verdad. Cerrado sobre la camisa cambia por completo la silueta en las fotos, y si a media tarde el niño se quita la americana —y se la va a quitar— el chaleco mantiene el conjunto en pie. En chalecos de vestir de niño.

La bermuda, para las ceremonias de calor

Una comunión de mayo en el sur no es una ceremonia de invierno. La bermuda de vestir va en los mismos tejidos que el traje y se combina con la misma americana y el mismo chaleco: es el traje de ceremonia en versión de calor, no una alternativa informal.

Lo que cierra el conjunto

La camisa —blanca o en tono claro, y con cuello que aguante el nudo— y los complementos: corbata o pajarita, cinturón, tirantes y calcetines. Y los zapatos de vestir, que en las fotos de grupo se ven más de lo que uno cree.

La talla: la pregunta de verdad

Compra en febrero, ceremonia en mayo

Es el problema real de la comunión y nadie lo dice: entre que se compra el traje y llega el día pasan dos o tres meses, y un niño de nueve años crece en ese tiempo. Comprar una talla de más «por si acaso» es el error clásico, porque una americana grande no se arregla: los hombros caen donde caen y eso se ve en todas las fotos.

La forma correcta: talla justa en la americana, margen en el pantalón. La americana debe ajustar de hombros el día de la prueba, porque el hombro es lo único que no se puede modificar. El pantalón lleva elástico interior y dobladillo, así que absorbe el crecimiento sin que se note.

Los tres puntos que hay que mirar

El hombro, que debe terminar justo donde termina el suyo. La manga, que debe llegar a la muñeca dejando asomar un centímetro de camisa. Y el largo del pantalón, que apoya sobre el zapato con un solo pliegue. Con esos tres bien, el traje se ve bien aunque el resto sea aproximado.

Y una advertencia práctica

Pruébaselo con los zapatos que va a llevar ese día y con la camisa por dentro. Un traje probado en calcetines y con camiseta debajo engaña en el largo y en el volumen, y el día de la ceremonia ya no hay margen.

Más allá de la comunión

Bodas y bautizos

El mismo traje sirve para la boda a la que va de invitado, para un bautizo o para hacer de paje. Cambia el complemento y cambia el conjunto: con corbata es ceremonia formal, con pajarita es celebración, y sin nada al cuello y la camisa abierta es una comida de familia.

Que la ropa se siga usando

Es la ventaja de comprar las piezas por separado en lugar de un traje cerrado. La americana vuelve a salir con un pantalón distinto. El pantalón de vestir vale para cualquier acto del colegio. Y el chaleco funciona solo sobre camisa en Navidad. Un traje de comunión bien comprado no se usa un día: se usa una temporada entera.

Los colores

Nuestros trajes van en azulón y azul tinta, que son los dos tonos que mejor resuelven una ceremonia de día: se ven bien con luz natural, fotografían sin apagarse y admiten el rojo, el burdeos o el celeste en la corbata sin desafinar.

El negro se reserva para el adulto y en un niño queda severo. Los tonos claros son bonitos y poco prácticos: en una comunión hay tarta, y la tarta siempre encuentra el pantalón.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo conviene comprar el traje de comunión?
Entre enero y marzo, y por dos razones. La primera es que el surtido de tallas está completo: a partir de abril las tallas centrales se agotan y ya no vuelven. La segunda es que da margen para dar el largo del pantalón con calma. Comprar en abril funciona, pero se compra lo que queda.

¿Qué talla pido si el niño va a crecer hasta mayo?
Talla justa en la americana, margen en el pantalón. El hombro de la americana es lo único que no se puede modificar en sastrería: si no cae en su sitio el día de la prueba, no va a caer nunca. El pantalón lleva elástico interior ajustable y dobladillo, así que es la pieza que absorbe el crecimiento sin que se note. Comprar la americana una talla más por si acaso es el error más común y el que más se ve en las fotos.

¿Cuántas piezas lleva un traje de comunión?
Tres: americana, pantalón y chaleco. Con dos también funciona, pero el chaleco tiene una función muy práctica que se entiende ese mismo día: a media tarde el niño se quita la americana, y con chaleco el conjunto sigue en pie.

¿Pantalón largo o bermuda?
Depende del mes y del sitio. Para una comunión de mayo o junio en el sur, la bermuda de vestir es más sensata, y va en los mismos tejidos que el traje con la misma americana y el mismo chaleco. Cuanto más pequeño es el niño, mejor funciona la bermuda. Para una ceremonia de tarde o de invierno, pantalón largo.

¿Qué tres cosas hay que mirar en la prueba?
El hombro, que debe terminar justo donde termina el suyo. La manga, que llega a la muñeca dejando asomar un centímetro de camisa. Y el largo del pantalón, que apoya sobre el zapato con un solo pliegue. Con esos tres bien, el traje se ve bien aunque el resto sea aproximado. Y pruébaselo con los zapatos que va a llevar ese día, no en calcetines.

¿Se puede volver a usar después de la comunión?
Sí, y es la ventaja de comprar las piezas por separado en lugar de un traje cerrado. La americana vuelve a salir con un pantalón de otro color. El pantalón de vestir sirve para cualquier acto del colegio. Y el chaleco funciona solo sobre camisa en Navidad. Un traje bien comprado no se usa un día: se usa una temporada.

¿Qué color elijo?
Azulón o azul tinta, que son los dos tonos que mejor resuelven una ceremonia de día: se ven bien con luz natural, fotografían sin apagarse y admiten rojo, burdeos o celeste en la corbata. El negro queda severo en un niño. Y los tonos claros son bonitos y poco prácticos: en una comunión hay tarta.

¿Sirve también para una boda o un bautizo?
Sí, es el mismo traje. Cambia el complemento y cambia el registro: con corbata es ceremonia formal, con pajarita es celebración, y sin nada al cuello y la camisa abierta es una comida de familia. También es el conjunto de paje o de invitado.