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  • CHALECO CASUAL PLUMA NIÑO VERDE

    CHALECO CASUAL PLUMA NIÑO VERDE

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    34,95€ EUR
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    CHALECO CASUAL PLUMA NIÑO AZUL MARINO

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    CHALECO CASUAL PLUMA NIÑO ROJO

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Spagnolo y su forma de entender la moda masculina

Chalecos de niño

El chaleco es la prenda más práctica del armario de un niño y la que menos gente compra. Abriga el tronco —donde de verdad se coge frío— y deja los brazos libres, así que el niño puede correr, subirse a un columpio y jugar sin acabar sudando dentro de un abrigo.

Y resuelve el problema de las mañanas de octubre: a las ocho hace frío y a las doce hace calor. Un abrigo sobra y una camiseta no llega. El chaleco está justo en medio y cabe en la mochila.

Los tipos

Chaleco de pluma

El más cálido en la menor cantidad de volumen. Se comprime, cabe en cualquier sitio y abriga muchísimo más de lo que parece. Es la versión infantil de nuestro chaleco de hombre, con el mismo criterio.

Chaleco acolchado y reversible

El acolchado tiene más cuerpo y aguanta mejor el trato de un niño. Y el reversible es la mejor compra del catálogo por una razón muy poco elegante: cuando una cara se mancha, se le da la vuelta.

Cómo se lleva

Sobre camisa o polo para el colegio, o sobre sudadera cuando aprieta el frío. Con pantalón chino o vaquero.

La regla de proporción: el chaleco debe terminar en la cadera, no por debajo. Uno demasiado largo hace que el niño parezca más bajo y le estorba al sentarse.

La talla

Su talla, con un dedo de holgura para la capa que lleve debajo. Si lo va a usar sobre sudadera, conviene contar con ese volumen: un chaleco justo sobre una sudadera gruesa no cierra.

Y para ceremonia, otro chaleco

Ojo con no confundirlos. El chaleco que va debajo de la americana en una comunión es otra prenda distinta —sin relleno, en el tejido del traje— y está en chalecos de vestir de niño.

Preguntas frecuentes

¿Por qué un chaleco y no un abrigo?
Porque abriga el tronco, que es donde de verdad se coge frío, y deja los brazos libres. Un niño con chaleco puede correr y jugar sin acabar sudando dentro de un abrigo. Y resuelve las mañanas de octubre, cuando a las ocho hace frío y a las doce calor: el chaleco cabe en la mochila.

¿Pluma, acolchado o reversible?
El de pluma abriga más en menos volumen y se comprime, así que cabe en cualquier sitio. El acolchado tiene más cuerpo y aguanta mejor el trato de un niño. Y el reversible es la mejor compra por una razón poco elegante: cuando una cara se mancha, se le da la vuelta.

¿Qué talla?
Su talla, con un dedo de holgura para la capa que lleve debajo. Si lo va a usar sobre sudadera, hay que contar con ese volumen: un chaleco justo sobre una sudadera gruesa no cierra.

¿Qué largo es el correcto?
Debe terminar en la cadera, no por debajo. Uno demasiado largo hace que el niño parezca más bajo y le estorba al sentarse.

¿Es el mismo que el del traje de comunión?
No. El del traje va debajo de la americana, sin relleno y en el tejido del traje, y está en la colección de chalecos de vestir de niño. Este es una prenda de abrigo.