Spagnolo y su forma de entender la moda masculina
Chalecos de niño
El chaleco es la prenda más práctica del armario de un niño y la que menos gente compra. Abriga el tronco —donde de verdad se coge frío— y deja los brazos libres, así que el niño puede correr, subirse a un columpio y jugar sin acabar sudando dentro de un abrigo.
Y resuelve el problema de las mañanas de octubre: a las ocho hace frío y a las doce hace calor. Un abrigo sobra y una camiseta no llega. El chaleco está justo en medio y cabe en la mochila.
Los tipos
Chaleco de pluma
El más cálido en la menor cantidad de volumen. Se comprime, cabe en cualquier sitio y abriga muchísimo más de lo que parece. Es la versión infantil de nuestro chaleco de hombre, con el mismo criterio.
Chaleco acolchado y reversible
El acolchado tiene más cuerpo y aguanta mejor el trato de un niño. Y el reversible es la mejor compra del catálogo por una razón muy poco elegante: cuando una cara se mancha, se le da la vuelta.
Cómo se lleva
Sobre camisa o polo para el colegio, o sobre sudadera cuando aprieta el frío. Con pantalón chino o vaquero.
La regla de proporción: el chaleco debe terminar en la cadera, no por debajo. Uno demasiado largo hace que el niño parezca más bajo y le estorba al sentarse.
La talla
Su talla, con un dedo de holgura para la capa que lleve debajo. Si lo va a usar sobre sudadera, conviene contar con ese volumen: un chaleco justo sobre una sudadera gruesa no cierra.
Y para ceremonia, otro chaleco
Ojo con no confundirlos. El chaleco que va debajo de la americana en una comunión es otra prenda distinta —sin relleno, en el tejido del traje— y está en chalecos de vestir de niño.
Preguntas frecuentes