2ª REBAJAS
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Spagnolo y su forma de entender la moda masculina
Zapatos castellanos de hombre
El castellano es el zapato de vestir español, y su gracia está en una contradicción que ningún otro resuelve igual de bien: viste como un zapato de cordonera y se pone como un mocasín. Entra y sale sin atar nada, y con traje no pierde ni un grado de formalidad.
Liso o de borlón
El liso es el más sobrio y el que va con traje de ceremonia o de oficina sin llamar la atención. El de borlón —con las dos borlas de piel sobre el empeine— es el que tiene carácter: sigue siendo formal, pero se lleva igual de bien con chino y americana que con traje completo. Es el detalle que distingue a quien elige el zapato de quien sólo se lo pone.
Los tres colores, y cuándo va cada uno
El negro es el de ceremonia y el de traje oscuro: bodas, entierros, oficina formal. El marrón es el más versátil y el que más se usa —va con marino, gris, beige y con vaquero—. Y el burdeos es el que sabe: viste igual que el negro pero se recuerda, y con traje marino es probablemente la mejor combinación de este catálogo.
La regla que no falla
El cinturón del mismo color y la misma textura que el zapato. Piel lisa con piel lisa. Es el detalle que más ordena un conjunto formal y el que menos cuesta acertar. Y calcetín largo del color del pantalón, nunca del zapato ni blanco.
Castellano o mocasín
Se parecen y a veces se solapan, porque parte de nuestros castellanos son de horma de mocasín. La diferencia práctica: el castellano es el registro formal —piel lisa, suela fina, con traje— y el mocasín abre el abanico al verano y al sport con el ante, el driver y el náutico.
Cuidado de la piel
Paño seco para el polvo y crema incolora de vez en cuando para mantener la flexibilidad: la piel que no se hidrata se agrieta por el pliegue del empeine, que es donde primero se rompe un zapato. Hormas de madera entre usos si puedes, y nunca secar al sol ni sobre el radiador.
Preguntas frecuentes